Historia de una Suelta (I)

Imagino que la mayoría de personas que se pasan por aquí (si es que aún las hay), han oido alguna vez acerca de la “suelta” de un piloto, otras muchas personas no sabrán que es, y otras pocas es posible que la hayan vivido o la vayan a vivir pronto. Para que todos partamos del mismo punto, una suelta es un proceso obligado en el curso de PPL, en el cual, se considera que el alumno está preparado para volar solo, y por tanto, se le deja hacer un vuelo en solitario. Luego, cada instructor, escuela o país me imagino que seguirá unas normas diferentes. Los habrá que solo hagan una toma y despegue en solitario, otros hacen una entrada/salida de circuito y quizás alguno pueda volar algo mas de tiempo, pero en este caso, me gustaría contar la mia, algo que esperaba desde hacía mucho tiempo y que sin duda, es algo que tardaré en olvidar (aunque prefiero no olvidarlo). Lo haré en dos partes, puesto que presiento, me va a quedar algo largo🙂.

En mi caso particular, la suelta la recibí con retraso. Por lo general se aconseja hacerla cuando el alumno alcanza las 20 hrs de vuelo, punto intermedio del curso y cuando se considera que ya puede volar solo el avión. En mi caso, por cancelaciones, parones, meteo….la recibí con 38,5 hrs. Esto quiere decir, que en lugar de hacerlo a la mitad, lo hice al final. El vuelo estaba programado, aunque mentalmente me repetía una y otra vez, que terminaría por no hacerlo, ya que ese día el viento soplaba con algo de fuerza, las nubes amenazaban con descargar su furia y dado mi historial de cancelaciones por meteo, me veía con un pié en el suelo. Pero quizás el destino decidió que ya era momento, el viento fué frenando su ira y las nubes ascendieron para darme una tregua. Era el último vuelo programado de ese día, y casualidades de la vida, un compañero de curso también estaba programado para suelta.

El día en un alumno piloto comienza cuando preparas en casa el equipo (cascos, chaleco, mapa….), y en mi caso algo de extra: la cámara y el soporte, “porsiaca” (por si acaso vuelo y puedo grabar algo). Con todo preparado, empiezas a mirar los METAR’s, el TAFOR, las imágenes del satélite e intentas convencerte de que hoy si lo vas a hacer. Ya empezaba a mejorar el tiempo, aunque el viento me parecía algo fuera de límites. Aun así, salí de casa, me monté en el coche y puse rumbo a Cuatro Vientos. Al llegar, directo a la oficina ARO para hacer el plan de vuelo. Relleno los campos, no me olvido de nada….lo vuelvo a repasar por si las moscas mientras hago tiempo a que salga el siguiente METAR. Envío el FPL (plan de vuelo), me confirman que está aceptado, saco la copia y volvemos a ver la meteo. Imprimo el METAR, TAFOR y mapa significativo, por si las moscas me apunto en un papel algunos datos extras y me termino de preparar. A algunas personas, compañeros de afición, ver a un chico vestido con vaqueros, camiseta y zapatillas de deporte poniendose el chaleco y pasando a plataforma, aún les parece un poco “extraño”, o al menos eso parecen decir sus miradas entre alucinando y diciendo “pero a donde va ese tipo!”, a lo que yo les miro intentando decirles “abre los ojos, la aviación ya no es tan elitista como lo era hace años!”, no me impresionan vestidos de uniforme con sus gafas último modelo al estilo Top Gun.

Tras el paseito por plaraforma, mirando la manga de viento y de paso, a los aviones estacionados, llego por fín a operaciones. Ya está por allí mi instructor, es la prima vez que voy a volar con el. Intercambiamos algunos chistes, risas y la planificación del vuelo. Una vez terminado, me pongo con la hoja de carga, reviso la documentación del avión, libro de motor, se comprueba que no tenga partes de mantenimiento y…..todo OK!. Como el avión ya estaba en plataforma, voy llevando las cosas y revisando que esté bien de aceite (en el caso de la C152 tiene que estar entre 4 y 6 tercios), le reviso el combustible (tanto visualmente como los aforadores de cabina) y realizo la revisión exterior. Con calma, he pasado por vuelos de chequeo antes, este solo es uno mas, solo que en este caso el instructor es mucho mas simpático.

Bueno, ya estamos montados en el avión, algo estrechos como viene siendo habitual en la C152 alias “nidito de amor”. Últimas comprobaciones, nos abrochamos los cinturones y cerramos las puertas….

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